Tipos de huella, pies planos y cavos, conócelos

Tipos de huella, pies planos y cavos, conócelos

Cada uno de nosotros. Tenemos distintas formas de plantar, y además de tener distintas formas de huellas. En lo que a tipos de pie nos referimos, cada uno es distinto para determinar su manera de caminar y la eficiencia de la marcha.

En este artículo, vamos a hablar de los distintos tipos de huella plantar.

1.- La huella o pisada.

Nuestro cuerpo necesita aprovechar la energía y reparte las fuerzas mejor si tenemos la correcta manera de pisar y andar. Cuando la morfología de nuestros pies es correcta, formamos una especie de semiesfera, entre ambos pies, ya que es una forma eficiente de partir dicha energía corporal.

En este punto, la huella o la pisada, juega un factor muy importante para conocer la morfología de nuestro pie.

Cuando la parte anterior, externa y el talón contactan, podremos observar que es una huella normal; cuando hay un contacto total de la planta con el suelo, se puede decir que es hablamos de un pie plano y cuando solamente se apoya en el talón y en el antepié, es el padecimiento de pie cavo.

Hay varios factores que pueden irnos llevando a una posición incorrecta de nuestro pie y de una anomalía en nuestra huella, como factores hereditarios de genética, el tipo de calzado que utilizamos, los hábitos de salud que tengamos y el tono muscular son los más importantes.

Repasemos los tipos de pisada, además de la normal o correcta, la cuál ya hemos descrito anteriormente, a continuación, podremos clasificarlos de la siguiente manera.

PIES PLANOS

Como hemos dicho antes, esta pisada es la que, en su totalidad, la planta de nuestros pies contacta con el suelo, es decir, no tienen el arco longitudinal interno cuando se está de pie.

Cuando somos bebés, nuestra huella siempre fue plana, debido a que no se ha formado el arco de nuestros pies, además de la falta de tonalidad muscular y la capa gruesa del tejido adiposo plantar, o conocida como la grasita de la piel de los bebés, son factores por las que sea así.

Al paso de nuestro crecimiento, se irá determinando el tipo de nuestro pie, además de que es importante saber que hasta por lo menos los 6 años, no es posible evaluar si el pie será plano en el futuro sin un correcto tratamiento.

Los síntomas más comunes del pie plano son los dolores a nivel del tobillo y en la zona interna del pie y fatiga muscular recurrente; normalmente, estos síntomas se presentan tras estar mucho uso del pie (como caminar mucho o estar de pie bastante tiempo).

También es importante destacar que el dolor de tobillos en los niños que padecen del pie plano puede ser debido a la coalición de los huesos del tarso, esto es en la fusión de los huesos de la parte superior del pie. Si tu hijo o hija padecen este dolor recurrentemente, es esencial que acudas a un podólogo para descartarlo o tratar a tiempo este padecimiento.

PIES PLANOS FLEXIBLES

Son aquellos que pueden llevarse a la posición adecuada pero que, debido al peso, hiperlaxitud (es la tendencia a que los músculos o tendones permitan grandes estiramientos con poco o muy poco esfuerzo), o por la morfología del paciente tienen una huella plana.

Es recomendable que para este padecimiento se usen plantillas y se lleven a cabo ejercicios para formar el arco del pie.

Muchas ocasiones, no se puede llegar a evitar la huella plana sin las plantillas, pero con ellas se logra una posición mucho más congruente de las articulaciones, sentir menos dolor, fatiga y demás síntomas, derivado de este padecimiento.

PIES PLANOS RÍGIDOS

Cuando el pie plano es más rígido, no es posible modificar la pisada, ya que las articulaciones están fusionadas y el pie no puede sufrir modificaciones sin el proceso de una cirugía.

Este padecimiento se trata por que se viene de ser uno flexible a uno rígido por mantener mucho tiempo una posición anómala.

En este tipo de pie plano, cuando no es necesario recurrir a la cirugía, debemos acomodar el pie para que las estructuras que están en una posición incorrecta.

Específicamente, la cirugía del pie plano se trata en reconstruir el arco interno del pie, y sólo debe practicarse cuando se hayan agotado los recursos anteriores mencionados y el nivel del dolor sea alto, ya que el proceso posoperativo suele ser largo y con tendencias de mucho dolor.

Es importante tratar el pie plano desde su origen porque son propensos a adquirir rigidez con el tiempo sin ser tratados a tiempo.

PIES CAVOS

Este padecimiento se presenta cuando se reparten las fuerzas en menores superficies, lo que causa sobrecargas en las zonas puntuales del pie, en este caso, la zona metatarsal y el talón. Casi siempre las personas suelen asociarlo a los llamados dedos en garra o martillo.

Los pies cavos tienden a tener problemas de hiperqueratosis, conocidos comúnmente como durezas en las zonas de presión, en las uñas y falanges, debido al engarramiento de los dedos y músculos como la fascitis plantar o el acortamiento de los gemelos y sóleo.

Los hábitos físicos deportivos y de peso pueden desencadenar dolores en las zonas de mayor presión, pero esto tiene fácil solución con el uso de plantillas personalizadas al pie del paciente que hagan en zonas que no están apoyando lo hagan y disipen las fuerzas de las zonas con mayor presión.

Los problemas derivados de padecer pie cavo son de origen muscular, ya que se deben al acortamiento de la cadena posterior principalmente. Esto quiere decir que al tener el plano más elevado del talón que en los dedos nos hace que los gemelos y el sóleo estén siempre en contracción, y provoca dolores musculares, no sólo en los pies, sino también en la espalda o el cuello.

Para evitar los problemas de este padecimiento, es suficiente con estirar bien y usar un calzado adecuado, el cual tenga una elevación recomendada de talón, más o menos 1 o 2 centímetros, que son lo que algunos zapatos deportivos tienen.

La mayor notoriedad de padecer el pie cavo es la marcha equina, ósea que las personas caminan en puntillas. Si notas esto en el andar de tus pequeños, acude a un especialista para tratar de ponerle un tratamiento con plantillas adecuadas y corregir a tiempo el problema.

EN CONCLUSIÓN

Nuestros pies juegan un papel demasiado importante para aprovechar la energía que tenemos en nuestro cuerpo y no forzar las estructuras de ellos. Por ello, es importante que acudas a un tratamiento correcto y realizar los estudios necesarios para llegar a tiempo a corregir el problema.

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